viernes, 18 de septiembre de 2009

Affaire


Oh... This sex is on fire...
And if it's not forever,
If it's just tonight,
Oh it's still the GREATEST!
(Sex on Fire - Kings of Leon)

Días extraños, días grises que se transforman en soleados y días soleados que se transforman en tormenta sin previo aviso. Relámpagos cegadores por las noches y días llenos de desconcierto. La casa más vacía, tan sólo enjarrada y descuidada en sus acabados. Las puertas no están bien puestas, nadie ha pulido el piso aún y sin embargo, con algunos pocos muebles y una rata de compañía yo vivo ahí. Tres habitaciones prácticamente vacías y en la cocina, también rústica e inacabada, una estufa de esas de los años sesenta con seis grandes quemadores, un fregadero viejo y muchos trastes por lavar. Los psicólogos dicen que las casas representan el interior de uno mismo, pues heme aquí, en mi interior vacío e inacabado, sin potencial, lleno de defectos y fallas. Desde el interior se puede ver la calle, una calle amplia y transitada con piso de adoquín pulido que conduce directamente a un túnel muy iluminado, como sea, yo sólo lo veo desde la ventana con rejas, y sólo puedo ver pasar los autos que se encaminan al túnel.
Mi casa, mi casa… pero qué fea casa! Ni siquiera está presentable, no está pintada, no está completa, no está decorada y de no ser por todas las ventanas sería oscura y fea. ¿Por qué no elegí una casa mejor? Me pregunto mientras alguien toca a la puerta. Abro y estás ahí una vez más, con esa sonrisa apacible, casi reprimida, con los labios apretados y los ojos llenos de intenciones e ilusiones que no sé si voy a poder cumplirte. Entras, un vaso de agua, como siempre, cuando mucho un té y platicamos mientras esta tensión terrible crece entre nosotros. No quiero mirarte, no quiero tocarte, ni siquiera quiero sentarme cerca de ti. Me atraes magnéticamente y no puedo evitarlo, eres esa tentación constante que vive en mi cabeza. Esa camisa te queda tan bien… y mi mente se distrae con el botón que me llama, que me pide que lo desabroche y te dé rienda suelta. No puedo, me niego, tan sólo te miro, pero no puedo evitar respirar agitadamente, mirarte los labios mientras hablas y pensar en un beso, en ese beso por el que me muero desde hace tiempo. Se oyen voces en la calle, parece que discuten y tú y yo nos apresuramos hacia la cocina para asomarnos por la ventana y ver qué pasa. Pero el espacio entre el fregadero y la ventana es estrecho, quedamos demasiado juntos, el corazón me late fuertemente, me sonrojo, tocas sutilmente mi espalda y lo siento.
No puedo evitarlo más, estoy cansada de sonreír, de fingir que no me interesas, que no me importas y que recibo tus visitas únicamente como amigo, cada fin de semana, cada vez que se puede, cada que te fugas de tus muchas ocupaciones. Ahora estamos realmente muy cerca y me acorralas contra la pared. Me das un beso intenso e inevitablemente perdemos el control! No puedo, no puedo, no puedo y no debo, me repito en la cabeza mientras siento tus manos bajo la ropa, mientras respiro el mismo aire que tú y revuelvo tu cabello con mis manos. Pierdo el control, me muerdes los labios, me dices cuánto te gusto, cuánta tentación soy para ti, y no te creo, no quiero creerte pero pierdo el control, contigo pierdo el control.
Un grito, un golpe afuera y una gran conmoción. Algo está sucediendo… debemos asomarnos. Al parecer una moto se estrelló en la entrada del túnel. El conductor está herido, del casco sale una gran cantidad de sangre, misma que sale por su boca en un vómito incontrolable. La conmoción, las ambulancias, y tú tienes que irte… Y siempre que te vas tengo esa sensación de que no nos veremos más.
Debe ser que el encierro me hace tener algún trastorno. Pues todas las noches sueño algo distinto pero siempre contigo, siempre estás ahí, metido en mis sueños donde invariablemente nos besamos y rompemos esa barrera pero siempre inevitablemente tú te alejas… Y yo te deseo tanto, tanto que te metes en mis pensamientos, tanto que te beso siempre en mis sueños y que cuando apareces en ellos quisiera no despertar y vivir en esa dimensión extraña pero completa. Y pensar que tan sólo soy un affaire, un buen beso y una anécdota qué recordar! Triste, triste y vacía realidad. Ojalá tú fueras tan sólo eso para mí y nada más. La pregunta es si este affaire se convertirá algún día en algo más… Mientras tanto, lo único que puedo hacer es invitarte a soñar. Sueña conmigo y quizá ahí lograremos lo que en este mundo no podemos lograr. Quizá en sueños sí sucumbas al encanto y al hechizo y entonces todo lo que llamamos magia se vuelva realidad.

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